Sesión
11
La sesión se llevó a cabo el día miércoles 26 de
junio de 2019.
Esta sesión se divide en dos partes, la primera
parte la sesión vemos la Película Danton la cual esta ambientada en la revolución Francesa.
Película Danton

La película condensa en los personajes de
Robespierre y Danton (figuras fundamentales en la gesta de la Revolución
Francesa) dos tipos ideales y dos formas de concebir y ejercer el poder. Ambos
se encuentran en una disputa por el rumbo que ésta ha tomado. Robespierre, como
parte del Comité de Salud Pública, es quien busca mantener la “salud” de la
Revolución, para darle al pueblo “la virtud de la igualdad”, y hace lo que
considera que es justo: cortar las cabezas de todos aquellos que se atrevan a
ponerla en peligro, incluso cuando esto es solo una sospecha. Permitir que los
"facciosos" y "traidores" continuen viviendo sería una
muestra de debilidad y el fin del proceso revolucionario. Mientras el pueblo
pasa hambre y vive en el terror, rebate Danton. ¿Cuál es, entonces, el sentido
de la Revolución? Se buscaba que los ciudadanos tuvieran derechos, pudieran
vivir en igualdad, dejaran de sufrir la opresión de los monarcas y las
desigualdades a las que los condenaban los estamentos, pero “Lo que quiere la gente es comer y dormir en
paz. Donde no hay pan no existe ley ni libertad ni justicia, ni tan siquiera
República”, dice el personaje de Danton en la película.
El personaje de Robespierre se planta desde la
austeridad y el idealismo, es la voz de la "virtud republicana". La
Revolución trae consigo la necesidad de construir una serie de instituciones
para este nuevo orden en lo político. El uso del término se vuelve, en cierta
medida, complejo para aplicar: la palabra institución tiene algo de "cosa
establecida" implícita en su significado. De todas maneras, nos sirve para
comprender de qué se trataban esos espacios desde donde el conjunto de
funcionarios se empieza a erigir como una suerte de "aristocracia
revolucionaria" que se atribuye ser la única e indiscutida intérprete de
la voluntad del pueblo, hasta un punto en que parece que la sustituyera. Ellos
son esa "elite" cuyo deber es guardar la pureza revolucionaria.
Danton, por otro lado, se planta como el tipo
"de carne y hueso", el tribuno de la plebe, la practicidad, es
"la voz del pueblo". En el film, el personaje hace la siguiente
afirmación: “No necesito aspirar al poder. Lo tengo. Tengo el poder, el único
que existe, el verdadero: la calle”. Es cierto que, durante el juicio que le
inicia el Comité de Salud Pública, la gente colma las calles que rodean el
lugar en el que se está llevando a cabo el proceso, respaldan a Danton y a los
suyos, reconocen su valor y no cuestionan el compromiso que tiene con la
Revolución: lo han visto pelear por ella, arriesgar su vida, participar en la
creación de las "instituciones" de la República, como el mismo
Tribunal que lo juzga. Sin embargo, Danton termina siendo condenado y
guillotinado.
En la segunda parte de la sesión retoman la
exposición que habían empezado la clase anterior los compañeros a cargo del
Contrato Social de Rousseau, para esta sesión ellos exponen el libro 3 y parte
del libro 4 del texto.
El Contrato Social- Rousseau
Libro III
Este libro es el más extenso, y se ocupa fundamentalmente del gobierno y
de sus formas. El gobierno es “un cuerpo intermedio establecido entre los
súbditos y el soberano para su mutua correspondencia, encargado de la ejecución
de las leyes y del mantenimiento de la libertad, tanto civil como política”
(pág 56). El gobierno no es otra cosa que el ejercicio legítimo del poder
ejecutivo. El poder legislativo, por su parte, siempre pertenece al pueblo y
sólo puede pertenecer a él. Rousseau sigue desarrollando su particular
aritmética política:
“cuanto más crece el Estado, más disminuye la libertad”.
“el gobierno, para ser bueno, debe ser relativamente más fuerte a medida
que el pueblo es más numeroso”.
“cuanto más numerosos son los magistrados, más débil es el gobierno”
“la resolución de los asuntos se vuelve más lenta a medida que se
encarga de ellos mayor número de personas”.
“la relación de los magistrados con el gobierno debe ser inversa a la
relación de los súbditos con el soberano”.
Este afán calculador lo lleva hasta tales extremos que afirma unas
páginas después que “un español viviría ocho días con la comida de un alemán”.
Rousseau considera que la forma de gobierno más adecuada a un país depende del
número de habitantes y de su extensión. De este modo, “el gobierno democrático
conviene a los pequeños Estados, el aristocrático a los medianos y la monarquía
a los grandes”. Rousseau opina que la democracia es una forma tan perfecta de
gobierno que no se da nunca en su forma pura; los dioses se gobiernan
democráticamente, “pero un gobierno tan perfecto no es propio de hombres”.
Rousseau ataca al lujo como obstáculo para la construcción de esa
república democrática ideal, que además requiere ser una Ciudad-Estado de
ciudadanos virtuosos. Todo este libro está atravesado por la misma estructura
de la Política aristotélica
(aunque los análisis del ginebrino son más áridos y menos fundamentados
históricamente que los del Estagirita). También tiene como fuente a Montesquieu
al dar importancia al clima en el carácter (Herder) de los pueblos: “el
despotismo conviene a los países cálidos, la barbarie a los fríos y la
civilización a las regiones intermedias”. Otra relación establecida por
Rousseau le lleva a afirmar que la opulencia corresponde a las monarquías, la
riqueza y extensión medias a las aristocracias, y la pobreza y pequeñez de
territorio a las democracias.
Tras dar las características de un buen gobierno (cuyo mejor criterio es
la multiplicación de sus miembros) y arremeter contra las letras y las artes
que traen la decadencia a los pueblos, el ginebrino plantea su propia teoría de
las revoluciones, también más imperfecta y menos acabada que la de Aristóteles.
Rousseau afirma tajantemente: “si queremos una institución duradera, no
pensemos en hacerla eterna”. También es tajante al afirmar el carácter de fenómeno exclusivamente cultural
de la política: la constitución del Estado es obra del arte.
Al final nos habla de la corrupción que supone para el Estado la
aparición de representantes, y nos da algunas indicaciones sobre su concepto de
“asamblea”.
Libro IV
Este último libro comienza hablando de la bondad y rectitud de los
hombres sencillos. Éstos necesitan pocas leyes; Rousseau se siente emocionado
“cuando se ve en la nación más feliz del mundo a grupos de campesinos resolver
los asuntos del Estado bajo una encina y conducirse siempre con acierto”.Vuelve
a insistir en la noción de voluntad general, “la voluntad constante de todos
los miembros del Estado”.
Tras hablar de las elecciones, hace un largo capítulo sobre la historia
de Roma y, a continuación, defiende la necesidad de la dictadura como elemento
para prevenir y solucionar los momentos de crisis en las repúblicas. También
entiende que es necesaria la censura, que es la manifestación de la opinión
pública. Al final de este capítulo ataca a la religión cristiana, pues es
incompatible con la libertad; lo cristiano es opuesto a la república. Rousseau
aboga por una profesión de fe completamente civil y propone frente a los dogmas
de religión las normas de sociabilidad.